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El Ciclo Vital de las Experiencias
La vida es un viaje de
aprendizaje, experiencia y evolución continuos, y vale la pena aprender a
aprovechar y disfrutar de nuestro viaje, porque al fin y al cabo cada destino
no es más que una puerta hacia otro más amplio, en el que la consciencia se
expande más y más. Los seres humanos poseemos una secuencia o ciclo vital de
las experiencias, cuyo flujo tiene la finalidad de conectarnos con la realidad y poder así extraer el
aprendizaje evolutivo implícito en cada experiencia vital. El ciclo vital de
una experiencia es en realidad el ciclo vital de una emoción o varias, es decir
: de una experiencia a nivel emocional-afectivo. Es en este ciclo vital donde las
personas hemos vivido y grabado las heridas más profundas e importantes, porque
para integrar una experiencia en nuestra consciencia es necesario que el ciclo
vital de la emoción se complete. Si el ciclo no llega a su consumación y la
experiencia no se integra, será experimentada por nuestro ser sensible ( niño interior-animal
) como una experiencia traumática que dejará una herida en el campo emocional (
un engrama ) y, si no se sana, más tarde en el cuerpo físico (enfermedad).
Lo ideal y natural es
que en cada experiencia de nuestra vida percibamos la situación, sintamos algo
concreto con respecto a ella, y reaccionemos de una forma o de otra, de acuerdo
a las emociones que nos despierta ( generalmente a través de la expresión de lo
que sentimos ), lo que nos permite integrar la experiencia a nivel emocional,
aprender algo, y evolucionar expandiendo nuestra consciencia un poquito más. Pero
si la persona no permite ( o no puede ) que su secuencia o ciclo vital se
complete, no integra la experiencia y queda emocionalmente desintegrada (
inestable, dividida, sin unidad ). Esto a su vez crea un engrama en la memoria
celular y emocional, programa que nos hace actuar igual cuando esa misma
experiencia o situación se vuelve a repetir en el futuro, con lo que la lección
evolutiva y el aprendizaje siguen pendientes. Es un círculo vicioso del que sólo
se puede salir con consciencia y desde la consciencia. Integrar la emoción
significa completar en el presente el viclo vital interrumpido en el pasado, es
decir : retomar y concluir el aprendizaje de una lección evolutiva que entonces
no supimos o pudimos aprender porque simplemente no estábamos preparados para
ello, no teníamos la suficiente consciencia.
Cada vez que vivimos
una experiencia se inicia un ciclo vital en el que, a través de diversas fases,
la emoción o emociones experimentadas culminan en la integración en nuestro Ser
de alguna lección evolutiva que teníamos pendiente con nosotros mismos. A cada
ciclo completado de forma satisfactoria, la persona integra la experiencia en
su consciencia y crece, evoluciona de ella, lo que se manifiesta en una transformación
personal ( transformación del cuerpo-mente : creencias, actitudes, conducta y
comportamiento ). El ciclo vital de las experiencias es esencialmente el ciclo
vital de las sensaciones, los sentimientos y las emociones que experimentamos
en cada situación de la vida. Veamos a continuación las siete fases que
componen ese ciclo :
Situación : Vamos a denominar
“situación” al contexto, circunstancia, acontecimiento, suceso, entorno y
personas en el que el individuo se ve envuelto. La persona se encuentra directa
o indirectamente relacionada, involucrada o implicada en una situación externa
a ella, situación en la que recibe una serie de estímulos sensoriales y
psíquicos procedentes de la misma. Inconscientemente atrae dicha situación para
aprender algo de ella, y en este contexto no cabe la mala suerte, la
“casualidad” ni el azar sino la responsabilidad y el aprendizaje evolutivo.
1.
Impresión ( conectar ) : Puede tener un contacto
directo o no con la situación, pero de algún modo la persona conecta con dicha situación, se relaciona con ésta, y por ello
recibe el impacto de la interacción, influencia que supone una entrada extra de
energía a su sistema energético interno ( organismo ). Al dejarse “tocar” por la
situación y lo que le “mueve” interiormente, se produce la impresión. El
impacto en su cuerpo de los estímulos, así como de la energía extra recibida,
provoca un incremento en la cantidad de energía vital del propio organismo (
aumento de la carga energética ) que se traduce en un movimiento interno : órganos y sustancias que modifican su flujo o
actividad.
2.
Sensación ( sentir ) : La persona percibe
conscientemente el movimiento interno de su organismo y se produce en la
consciencia una sensación, que llamamos sentimiento
o emoción. Una vez la impresión ( movimiento interno) alcanza la superficie
de la consciencia ( corteza cerebral, mente consciente ) se convierte en sensación
( estado interior, estado de ánimo ).
3. Reconocimiento (
reconocer ) : Siendo consciente de lo
que siente física y emocionalmente, la persona identifica sus emociones, las
mira, las ve y reconoce como propias, haciéndose responsable de ellas. Reconoce el estado interior de su parte
emocional y su niño/a interior, creando una distancia sana entre él ( el
Observador, la Consciencia ) y esa parte que
experimenta, siente y vive la experiencia ( el niño-a interior ), distancia en
la que puede darse la siguiente fase.
4. Aceptación ( aceptar ) : Sintiendo,
identificando y reconociendo como propio lo que le produce, la persona se
permite vivir y experimentar
plenamente ese sentimiento o emoción con todo su cuerpo y su ser. Se permite estar así aceptando su estado interior,
incluso aunque sea molesto, desagradable o doloroso. Se deja llevar y fluir
totalmente por ese estado interior sin alterar el libre flujo de la energía
vital aumentada, que circula a través del cuerpo organizándose para liberarse
en algún momento.
5. Expresión ( expresar ) : Permitiéndose estar
así, la persona manifiesta físicamente
hacia el mundo su estado interior y sus emociones por medio del sonido ( voz ),
el movimiento, la mirada, la postura, el gesto o la expresión facial, liberando
así la energía vital que ha circulado por su cuerpo ( descarga energética ) y
restableciendo de nuevo el equilibrio energético original del organismo. Dicha
manifestación tiene lugar de la mejor manera posible en ese momento ( la más
constructiva y positiva que puede dar ), y no se produce desde la culpa sino
desde la coherencia, la responsabilidad personal y la integridad de Ser.
6. Aprendizaje (
comprender ) : Tras haber expresado la emoción o estado interior, ahora la
persona hace lo necesario ( acto de asimilación-reflexión + búsqueda de
información ) para entender y comprender qué
le enseña evolutivamente dicha experiencia, qué lecciones vitales aprende, qué cualidades
internas desarrolla y de qué manera le ayuda y motiva a crecer como persona, así como a
descubrir qué cambios ha de operar en su vida y en la forma de pensar, sentir,
actuar y relacionarse ( patrones de pensamiento/creencias, patrones de
conducta/actitudes y patrones de comportamiento/acciones ).
7.
Integración (
transformar ) : En la medida que va
aprendiendo eso, la persona aplica de forma activa y práctica ese
aprendizaje en su vida diaria y va transformando su carácter, perfeccionando la
personalidad, manifestando de forma acrecentada ciertas cualidades internas,
produciéndose una auténtica transformación
personal. Así es como registra y graba dicho aprendizaje en la memoria
celular del cuerpo-mente e integra en su consciencia lo que le enseña la
experiencia, creciendo un poquito más como persona. De esta forma, desarrolla su consciencia ( evoluciona )
y está preparada para recibir, asimilar e integrar la próxima experiencia, que
le enseñará algo aún más elaborado y perfeccionado, una lección evolutiva más
compleja y elevada. La rueda continúa girando..., todo ello para estar y ser cada vez más COMPLETO.
Este ciclo está basado
en la observación y en la forma como la personalidad humana reacciona y
responde a las experiencias para crecer y evolucionar de ellas. Pero si el
individuo opone resistencias a la progresión y culminación de cada ciclo, la experiencia no se
experimenta ni vive de forma completa y se corta o aborta su integración, con
lo que se frena u obstaculiza el crecimiento personal, o tiene lugar a través
del dolor en lugar de por comprensión. Esas resistencias se interponen entre
una fase y la siguiente del ciclo para impedir (inconscientemente) que avance,
y los tipos de resistencia son :
* DESCONEXIÓN ( Entre la SITUACIÓN y la IMPRESIÓN ).
* NEGACIÓN ( Entre la IMPRESIÓN y la SENSACIÓN ).
* PROYECCIÓN ( Entre la SENSACIÓN y el RECONOCIMIENTO ).
* RECHAZO ( Entre el RECONOCIMIENTO y la ACEPTACIÓN ).
* REPRESIÓN ( Entre la ACEPTACIÓN y la EXPRESIÓN ).
* IGNORANCIA ( Entre la EXPRESIÓN y el APRENDIZAJE ).
* REPETICIÓN ( Entre el APRENDIZAJE y la INTEGRACIÓN ).
Las resistencias se
construyen y hacen efectivas a través del llamado bloqueo psico-corporal, que
consiste en utilizar la mente y la voluntad para controlar las conexiones entre
los diferentes niveles del ser (
cuerpo-emociones-consciencia ) y selectivamente abrir o cerrar “puertas” para
conectar o desconectar dichos niveles entre ellos. La finalidad es aislar a la
persona de lo que no quiere sentir, vivir o experimentar. Si queremos terminar
de completar todos los ciclos de experiencia incompletos, necesariamente hemos
de volver a abrir esas puertas, re-conectar de nuevo los niveles entre ellos y
re-encontrar las vías de acceso a los sentimientos y emociones para poder
rescatarlos e integrarlos en el presente, es decir : completar en el presente los ciclos incompletos del pasado.
El objetivo de todo trabajo
de transformación personal ha de consistir en descubrir e identificar las experiencias
pasadas incompletas ( ciclos vitales interrumpidos y no completados ) y
restaurar el flujo de la energía vital en las fases donde éste se cortó para
poder llegar al final del ciclo, completarlo y aprender lo que nos quería
enseñar. Esto sería ideal hacerlo con la ayuda externa de un grupo de personas
o “familia espiritual” que representan el mismo entorno y contexto ( situación
) que en el pasado, pero adecuado, es decir : facilitando y ayudando
conscientemente a la persona
a completar dicha experiencia e integrarla conscientemente. No podemos
comprender lo que nos hemos experimentado, y sólo se produce la comprensión
cuando se ha completado el ciclo vital de una experiencia, pero no antes. Lo
más valioso y útil de todo lo que experimentamos en la vida son las sensaciones
vividas y la comprensión obtenida, la consciencia y la luz adquiridas. Es lo
único que nos podemos llevar con nosotros tras la muerte del cuerpo físico.
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