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Índice del Artículo
Introducción 12 + 1 Mapas
Modelo Espiral
Modelo Evolutivo
Modelo Estructural
Modelo Radial
Modelo Zodiacal
Modelo Personal
Modelo Cualitativo
Modelo Energético
Modelo Funcional
Modelo Experiencial
Modelo Sombra
Modelo Caracterial
Modelo Antakarana

El Décimo Mapa o Modelo EXPERIENCIAL es una descripción muy útil e interesante del conjunto de ACTITUDES que los seres humanos adoptamos a la hora de comunicarnos con el mundo y relacionarnos con una situación o persona. Podemos definir una “experiencia” como el resultado producido en la interacción entre nuestro cuerpo-mente y una situación externa determinada. Los seres humanos poseemos una secuencia o ciclo vital de las experiencias, cuyo flujo tiene la finalidad de conectarnos con la realidad y poder así extraer el aprendizaje evolutivo implícito en cada experiencia vital. El ciclo vital de una experiencia es en realidad el movimiento de una sensación interna o varias en nuestro cuerpo-mente, es decir, de los movimientos que una experiencia nos produce y mueve a nivel orgánico, energético, emocional, afectivo y mental. Es en este ciclo anímico donde las personas hemos vivido y grabado las heridas más profundas e importantes, porque para integrar una experiencia en nuestra consciencia es necesario que el ciclo vital de la emoción se complete. Si el ciclo no llega a su consumación y la experiencia no se integra, será experimentada por nuestro ser sensible como una experiencia traumática que dejará una herida en la psique y, si no se sana, más tarde en el cuerpo físico en forma de enfermedad.

Este décimo modelo o mapa da la descripción detallada de las 7 fases vivenciales del ciclo vital de una experiencia. Lo ideal y natural es que en cada experiencia de nuestra vida percibamos la situación, sintamos algo concreto con respecto a ella y reaccionemos de una forma o de otra, de acuerdo a las emociones que nos despierta, generalmente a través de la expresión de lo que sentimos, lo que nos permite integrar la experiencia a nivel emocional, aprender algo más, y evolucionar expandiendo nuestra consciencia un poquito más. Así que cada vez que vivimos una experiencia se inicia un ciclo vital en el que, a través de diversas fases, la emoción o emociones experimentadas culminan en la integración en nuestra consciencia de alguna lección evolutiva que teníamos pendiente con nosotros mismos. A cada ciclo completado de forma satisfactoria, la persona integra la experiencia en su consciencia y crece, evoluciona de ella, lo que se manifiesta en una transformación personal o renovación del cuerpo-mente : creencias, actitudes, conducta y comportamiento se actualizan y perfeccionan. El ciclo vital de las experiencias es esencialmente el ciclo de las sensaciones, los sentimientos y las emociones que experimentamos en cada situación de la vida. Veamos a continuación las siete fases que componen ese ciclo:

  1. IMPRESIÓN: La persona entra en contacto con una situación determinada (contexto + estímulos, personas o seres) que le transmite una cierta cantidad y calidad de energía que produce un movimiento interno en su organismo : órganos y sustancias que modifican su flujo o actividad. Si no se deja “tocar” por la experiencia desconectándose de ella, corta el ciclo vital ya en su primer a fase.

  2. SENSACIÓN: Este movimiento interno del organismo mueve, conmueve o remueve a la persona y es percibido por la consciencia, produciéndose una sensación, sentimiento o emoción. Si no se permite sentir su estado interior negando las emociones que se mueven y anestesiando así su consciencia, la mente corta la conexión con el cuerpo y se produce una importante disociación.

  3. RECONOCIMIENTO: Siendo consciente de lo que siente interiormente, la persona identifica sus emociones y las reconoce como propias, haciéndose responsable de ellas. Si no las asume como algo propio y las atribuye a la situación o a los demás, pierde y entrega su poder personal a algo externo cayendo en un doble patrón de victimismo y dependencia que le hace totalmente dependiente de las circunstancias.

  4. ACEPTACIÓN: Sintiendo, identificando y reconociendo como propio lo que le produce la situación, la persona se permite vivir y experimentar plenamente sus emociones, permitiéndose estar así y aceptando su estado interior, aunque sea molesto, desagradable o doloroso, sin alterar el libre flujo de la energía vital-emocional que circula por el cuerpo preparándose para liberarse. Si no acepta y rechaza sus emociones o estados, no permitiéndoselas vivir plenamente, se entabla una lucha interna y entra en conflicto con su propio estado interior.

  5. EXPRESIÓN: Permitiéndose estar así, ahora la persona manifiesta físicamente hacia el mundo su estado interior y sus emociones, liberando así la carga de energía que ha circulado por su cuerpo, restableciendo de nuevo el equilibrio energético del organismo. Esa manifestación tiene lugar de la mejor manera posible, la más constructiva, refinada y regulada que puede dar en ese momento. Si reprime sus emociones en lugar de expresarlas conteniéndolas en su interior, la mente controladora inhibe el impulso de respuesta e impide que la energía sea devuelta de nuevo al entorno, produciéndose un incremento energético peligroso que altera la homeostasis del organismo.

  6. APRENDIZAJE: Tras haber expresado la emoción, ahora el individuo hace lo necesario para entender y comprender qué le enseña evolutivamente dicha experiencia para su crecimiento como persona, qué cualidades ha de desarrollar, qué cambios ha de operar en su carácter y conducta, y qué patrones de creencias- actitudes-comportamiento ha de transformar. Si ignora el aprendizaje que le trata de enseñar la situación y no aprende de ella, corta la conexión con su consciencia y no enfrenta las lecciones evolutivas pendientes que esa experiencia le reporta.

  7. INTEGRACIÓN: Finalmente la persona aplica ese aprendizaje de forma activa y práctica en su vida diaria transformando su carácter, perfeccionando la personalidad y manifestando cada vez mejor ciertas cualidades internas, produciéndose una trasformación personal que le permite crecer como persona y desarrollar su consciencia, estando preparada para recibir, experimentar, asimilar e integrar una nueva experiencia. Pero si sigue repitiendo los mismos patrones antiguos de siempre, no asume los procesos de cambio y huye de la transformación y la renovación, atrayendo la misma situación (o parecida) una y otra vez para aprender de ella e integrarla.

Este mapa-modelo es muy interesante, porque nos ayuda a comprender cómo actuamos en las experiencias que atraemos a nuestras vidas, y muy útil porque conociendo nuestras actitudes y formas de responder tenemos la oportunidad de ejercer nuestro libre albedrío, aprender a modificar nuestras reacciones y recuperar el poder personal que muchas veces entregamos a la situación. Cada fase del ciclo puede ser “cortada” por algún tipo de resistencia : desconexión, negación, proyección, rechazo, represión, ignorancia o repetición de patrones, y esos cortes hacen que la vida y lo que solemos llamar “destino” nos traigan una y otra vez los mismos tipos de situaciones y experiencias, que no es más que el intento por parte de la conspiración vida-alma para que aprendamos nuestras lecciones pendientes. Además, todo ciclo experiencial no completado puede también manifestarse como problemas en las relaciones, desórdenes psicológicos y enfermedad física. El poder personal se define como la capacidad que tiene toda persona para elegir el tipo de actitud que decide adoptar a la hora de reaccionar y responder en toda experiencia de la vida, y sobre todo de elegir integrar en vez de disociarse, transformar en lugar de repetir, renovarse para no estancarse.

A todo lo visto : visión general del proceso evolutivo humano y caminos de la evolución, lo que traemos o trabajo evolutivo a realizar en la presente vida, equipo personal para realizarlo, lo que se desarrolla, y los recursos o funciones del yo, el mapa 10 o modelo Experiencial añade el CAMPO DE APRENDIZAJE que necesitamos para poder cumplir con nuestros objetivos evolutivos y las oportunidades para aprender lo que nos toca. Lejos de la “casualidad” o el “azar” cada situación de la vida es para nosotros, por mucho que en ocasiones nos disguste o afecte, y cada experiencia trae algo para nuestro aprendizaje vital.Hay que remarcar que las experiencias no integradas en la consciencia como aprendizaje asimilado y como transformaciones efectuadas en el cuerpo-mente, debido a las resistencias y cortes del ciclo vivencial, provocan una serie de bloqueos psico-corporales que en el próximo mapa-modelo crean lo que vamos a denominar como la “Sombra”, el siguiente paso de nuestra aventura.



 
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