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El Cuarto Mapa o Modelo RADIAL es una exposición de las siete fuerzas cósmicas que influyen decisivamente en la construcción y constitución intrínseca de los cuerpos de la personalidad y del ego. Nos referimos a los 7 ARQUETIPOS DE RAYO, comúnmente conocidos como “Los 7 Rayos”, aunque algunas escuelas esotéricas han tergiversado y mistificado mucho este tema.
Este cuarto modelo o mapa describe las siete corrientes de energía que, procedentes del centro del universo, se derraman por todo el cosmos y dan origen a la primera diferenciación de la energía única universal, igual que la luz blanca se diferencia en los siete colores del espectro. Estas siete corrientes o emanaciones son los 7 Rayos, que al manifestarse en la Tierra originan la aparición de las diversas formas de vida en todos los reinos de la naturaleza. En el ser humano dan lugar a los distintos tipos de personalidad y que, según el tipo de energía de rayo que trata de expresarse a través de un individuo, producirá en los tres cuerpos (físico-emocional-mental) y en el ego o yo personal unas cualidades y tendencias peculiares. El rayo o rayos del cuerpo físico determina la vitalidad del organismo y la sensibilidad del sistema nervioso; el rayo rayos de la dimensión emocional-afectiva condiciona el tipo de relaciones y vínculos que se van a establecer con los demás seres; el rayo o rayos de la mente produce el tipo de conocimiento e información a captar y registrar; y el rayo o rayos del ego (yo personal) determina la tarea vital a llevar a cabo en la presente vida. La frecuencia vibratoria de cada rayo proporciona a la sustancia constitutiva de esos cuatro aspectos toda una serie de características personales que varían según los arquetipos de rayo con que se nace.
Según el “equipo de rayos” del que dispone cada persona, ciertas cualidades personales serán más fáciles de manifestar que otras, y el alma escoge antes de nacer este conjunto de fuerzas condicionantes para potenciar aquellos objetivos evolutivos que están en su programación prenatal, y que se espera que la personalidad desarrolle en la nueva vida. Podemos considerarlos como un empuje cósmico que nos ayuda a cumplir nuestra misión en cuanto a las lecciones evolutivas pendientes con las que hemos nacido. De ahí la importancia de poder conocer los rayos de cada uno para saber de qué “herramientas” personales disponemos para realizar nuestra misión como personas en desarrollo. Aunque este conocimiento no es fácil de obtener, hay individuos que poseen la capacidad de descifrarlo, y de ello hablaremos más extensamente en el treceavo y último mapa (Técnicas de Facilitación Evolutiva).
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