|
Página 2 de 17
La aventura de la consciencia y su singladura por el mundo físico de la materia es todo un misterio a descubrir, un reto a superar y una especie de “juego cósmico” en el que cada uno ha de encontrar las reglas. Desde que la Física Cuántica ha descubierto recientemente que el sujeto afecta a la naturaleza del objeto con sólo percibirlo o mirarlo, y que el observador y lo observado no son dos cosas distintas como se pensaba, sino que son una y la misma cosa, nuestra visión de la realidad y nuestra imagen del mundo han cambiado radicalmente por completo, y ahora hemos de empezar a pensar y a mirar de maneras distintas, literalmente nuevas, de formas impensables para la mentalidad de tan sólo hace un siglo.
A medida que la consciencia de cada individuo se desarrolla, el campo de percepción se amplía y ensancha, se hace más abarcante, y percibe otras realidades que antes ni imaginaba. La consciencia vive no en un solo mundo, sino en muchos mundos o planos de realidad al mismo tiempo, y para que la aventura de la consciencia en tantos mundos por explorar no se convierta en una búsqueda sin fin, necesitamos de una extensa y detallada cartografía.
Con la ayuda de esta serie de 12 Mapas o Modelos de la consciencia, tenemos a nuestra disposición una extensa, expandida y muy completa CARTOGRAFÍA DEL SER HUMANO que nos permitirá estudiar, comprender, explorar y descubrir las múltiples facetas del desarrollo de la consciencia humana, un proceso evolutivo que es tan complejo que, cuantas más referencias y planos poseamos, más fácilmente podremos entenderlo y movernos por él sin perdernos ni desorientarnos.
Ahora bien, ¿ Por qué hemos escogido este orden en el diseño de nuestro juego de doce mapas ? Ello se debe a la necesidad de entender la naturaleza humana y el desarrollo de su consciencia desde lo universal a lo particular y desde lo global-colectivo a lo individual-personal. Somos un individuo ( la persona ) que forma parte de un grupo ( la humanidad ), una parte de un todo mayor en el que tanto el todo como sus partes evolucionan. En el marco de un individuo, como representante del grupo o familia humana, ese proceso evolutivo tiene lugar en el contexto de una vida física que forma parte del proceso junto al resto de vidas encarnadas en el mundo material con el propósito de aprender y mejorar progresivamente la calidad de la consciencia y de los cuerpos que ocupa. La progresión y el avance humano consiste en lograr cumplir en cada vida con nuestros objetivos y aprendizajes evolutivos programados en la consciencia, a través de nuestras herramientas personales ( estructuras ), desarrollando cualidades, valores y capacidades, avanzando grados en el perfeccionamiento de nuestra personalidad, mejorando el incremento y refinamiento de las energías que emitimos. Este perfeccionamiento lo realizamos a partir y a través de las experiencias que la vida nos ofrece, que suponen la fuente de mayor crecimiento porque las situaciones, relaciones e interacciones proporcionan las oportunidades y el campo de aprendizaje para cumplir nuestros objetivos evolutivos y desarrollar lo que debe ser desarrollado. Las experiencias no integradas en la consciencia como aprendizaje logrado suponen una serie de bloqueos que crean la denominada “sombra” o conjunto de partes disociadas de nuestro yo, que luego se manifiestan como falsas defensas, máscaras y personajes que nos impiden ser felices y avanzar en el crecimiento.
Esta es, muy resumida, la singladura y vicisitudes de la aventura de la consciencia, a su paso por el reino humano. Y para que esa aventura humana o exploración no se convierta en un mal sueño del que no sabemos salir, necesitamos los mapas adecuados. Veamos qué visión y perspectiva nos ofrecen esos mapas.
El primer mapa (Espiral) nos ofrece de entrada una visión general de la EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD como raza, como un todo, y nos ayuda a entender nuestra historia racial. A su vez, el segundo mapa (Evolutivo) da una perspectiva general del DESARROLLO EVOLUTIVO DE LA CONSCIENCIA HUMANA, tanto colectiva como individual, en la que podemos apreciar la trayectoria evolutiva de la humanidad y del individuo a su paso por el reino humano, desde que entra hasta que sale de él (todas las vidas). El tercer mapa (Estructural) aporta un esquema global del CICLO VITAL del individuo, en el marco de lo que conocemos como una determinada vida. Cada ser humano nace con una “maleta personal” o conjunto de tendencias innatas, objetivos evolutivos por cumplir y desarrollos pendientes que realizar. Esto es LO QUE TRAEMOS a este mundo, la historia de cada persona, y nos lo facilitan los dos siguientes mapas (Radial y Zodiacal). Para poder realizar dichos objetivos necesitamos unas estructuras o vehículos, unas herramientas u operandos, es decir un EQUIPO PERSONAL que es la estructura de la personalidad o vehículos físico-emocional-mental-yo, y esto es lo que explica el sexto mapa (Personal). A medida que vamos cumpliendo nuestros objetivos evolutivos y desarrollando lo que traemos pendiente, nuestra energía se incrementa en cantidad y calidad, irradiando cada vez más luz, más vida y más fuerza amorosa, irradiación que emite nuestro campo energético y sus diversos niveles de energía-consciencia, que es LO QUE SE DESARROLLA. Los mapas séptimo y octavo (Cualitativo y Energético) nos orientan en dicho desarrollo, que no son más que una ampliación del mapa anterior (personal), expandido y detallado en forma de niveles de desarrollo y aprendizaje. Y para que la consciencia pueda llevar a cabo todo eso, necesita disponer de una serie de RECURSOS Y FUNCIONES que le permitan entrar en contacto con la realidad física y, lo que es más importante, obtener experiencias en ella, que al fin y al cabo es de lo que en definitiva va a aprender y a crecer. Así que las experiencias que se atraen, las situaciones en las que nos encontramos, las interacciones que efectuamos, y las relaciones o vínculos que establecemos son el verdadero CAMPO DE APRENDIZAJE, las oportunidades de crecimiento, lo que nos muestran los mapas noveno y décimo (Funcional y Experiencial).
Las experiencias de las que aprendemos algo y crecemos como persona son asimiladas e integradas en la consciencia como desarrollo personal, pero aquellas experiencias que no podemos asimilar ni integrar, que no podemos “digerir” de algún modo, se quedan “atragantadas” en nosotros en forma de cortes y bloqueos psico-corporales, y esos cortes nos separan y disocian de ciertas partes de nuestro yo que experimentan la experiencia no digerida como trauma, que no es más que una “indigestión”. Todas esas PARTES Y YOES DISOCIADOS son así reprimidas y negadas al subterráneo de nuestro ser, ocultándolas muy adentro en nuestro inconsciente, y luego son proyectadas al mundo exterior mediante la crítica y el juicio. Esta acumulación de capas y capas de negación-represión-proyección y de partes disociadas de nosotros mismos crea una especie de “cebolla humana” que denominamos la SOMBRA, nuestras partes oscuras que ya no reconocemos ni vemos porque las hemos apartado fuera de la vista, capas que el onceavo mapa revela (Sombra). Esa sombra o conjunto de yoes disociados son en realidad diversas capas de dolor interno, de yoes rechazados y traumatizados, heridos y dañados, porque los hemos repudiado a los sótanos de nuestro ser y condenado a la oscuridad. Desde las profundidades esas partes heridas de nosotros mismos gritan y aullan lamentos para llamar nuestra atención, para traerlas de nuevo a la superficie, a la luz de la consciencia, para que sean aceptadas de nuevo en la gran familia del ser. Y para no escucharlas, para que no salgan del subterráneo y nadie las vea, ni nosotros ni los demás, inconscientemente nos podemos una máscara e interpretamos un personaje de cara al mundo para ser aprobados, aceptados y “políticamente correctos”, porque mostrar esas partes oscuras podría comprometer nuestra imagen de que “no pasa nada, estoy bien”; podríamos ser rechazados por la sociedad. Pensamos que lo mismo que hacemos nosotros con nuestros yoes ocultos lo van a hacer los demás con uno mismo si no se disfraza e interpreta el personaje o papel que más se adecúa en cada situación. El doceavo y último mapa (Caracterial) muestra el principal repertorio de PERSONAJES O FALSOS YOES que solemos adoptar para sobrevivir emocionalmente, no hacernos vulnerables, proteger nuestras heridas, mantener bajo control el dolor interno y ocultar nuestras partes “feas”.
|